Comprobar si un PDF censurado esconde el texto debajo
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El rectángulo negro que un editor cualquiera dibuja sobre un dato casi nunca lo borra. Un PDF guarda el texto y los dibujos en capas separadas, así que el rectángulo se pinta encima y la frase se queda debajo tal como estaba, lista para seleccionarla, copiarla o encontrarla con el buscador del visor. Esta herramienta abre el PDF que te dieron por censurado, lee su capa de texto, dibuja la página como la ve cualquiera y las compara palabra por palabra. Si donde debería leerse algo no hay ni un trazo, esa palabra sigue dentro del archivo, y aquí la vas a ver. Todo ocurre en tu navegador, sin subir el documento y sin cuenta.
Si no tienes a mano un PDF así, la herramienta trae uno. El botón «Probar con un PDF mal censurado» crea en tu navegador un informe inventado, con la censura mal hecha a propósito, para que puedas ver el resultado sin poner delante un documento tuyo. Conviene decirlo claro, porque el archivo puede acabar en cualquier sitio, y por eso lo lleva impreso al pie: ese defecto es del ejemplo y no de Ofusca. Lo que Ofusca exporta rehace cada página a partir de lo que se ve, así que no deja nada debajo.
Cómo lo sabe
La comprobación no busca rectángulos, que es lo que primero viene a la cabeza y lo que peor funciona, porque una tabla con la cabecera rellena o una foto en blanco y negro también lo son. Lo que hace es preguntar por cada palabra si en su sitio hay tinta. Toma las palabras de la capa de texto, que son exactamente las que se copian al seleccionar el documento, y mide el contraste del trozo de página donde deberían aparecer. Una palabra escrita que no deja ni un trazo a la vista es una palabra tapada, y da igual con qué la hayan tapado.
Por ese camino salen a la vez los tres casos que se ven en la práctica. El rectángulo dibujado dentro de la propia página, la anotación opaca que otro programa puso encima y el texto en blanco sobre fondo blanco, que no lo tapa nada y aun así no se lee. Esa medida del contraste es la misma que Ofusca usa por dentro para decidir qué palabras puede escribir en la capa de texto de un documento exportado, así que las dos mitades del producto miran lo mismo.
Qué encuentra
El informe separa cinco cosas distintas, porque no todas significan lo mismo. La primera es el texto que sigue escrito debajo de lo que tapa, y se enseña tal cual: si pone un nombre y un DNI, ahí están, porque leerlo es lo único que convence de que la censura no era censura. La segunda es el texto colocado fuera de la página, más allá del recorte que se ve, que viaja en el archivo sin aparecer nunca al abrirlo.
La tercera son las anotaciones dibujadas encima, con su nombre y su recuento. Una anotación es una capa aparte, así que se quita con un clic en cualquier editor y lo de debajo vuelve a verse; las marcas de redacción llevan aviso propio, porque si siguen dentro del archivo significa que la redacción no se llegó a aplicar. La cuarta son las versiones anteriores guardadas dentro del mismo archivo: un programa que guarda encima puede añadir al final solo lo que cambia, y entonces la versión de antes de la censura sigue completa ahí dentro. Y la quinta es lo de siempre, los metadatos, los adjuntos, los formularios y el JavaScript que el documento arrastre.
Hay una comprobación más que no se lanza sola, porque descarga los modelos de lectura y esta herramienta funciona sin bajar nada. Con un botón aparte puedes pedir que se mire si lo que tapa una anotación se llega a leer, que es el caso del subrayado translúcido o del trazo a mano alzada que se queda a medias.
Qué no comprueba
Conviene saberlo antes que después, y por eso el informe termina siempre con la lista de lo comprobado y lo no comprobado. La comprobación mide si donde debería verse una palabra hay contraste, así que un texto escondido debajo de una fotografía se le escapa: la foto tiene contraste de sobra y la palabra parece visible aunque esté tapada por completo. Tampoco trabaja con imágenes sueltas, porque una captura de pantalla no tiene capa de texto y ahí no hay nada que comparar. Y solo mira las páginas que el editor tiene activas, de diez en diez, con un botón para seguir con el resto.
Por lo mismo, el informe no dice nunca que una censura sea segura. Dice cuántas páginas ha mirado, qué ha encontrado en ellas y qué se ha quedado fuera. Un documento sin hallazgos es un documento en el que estas comprobaciones no han encontrado nada, que no es lo mismo.
Cómo se arregla
Exportando el documento con Ofusca. Cada página se rehace como imagen a partir de lo que se ve, así que lo que estaba debajo del recuadro deja de existir en el archivo que entregas, en lugar de seguir escondido. El rectángulo que tapaba se queda pintado y el texto que había debajo no viaja. Es el mismo principio que explica la guía sobre tachar datos de un PDF: censurar de verdad es reconstruir el documento, no cubrirlo.
Si además quieres quitarle los adjuntos, el JavaScript, los formularios y las capas, eso lo hace la herramienta hermana.
Se llama limpiar un PDF a fondo antes de compartirlo, rehace el archivo entero y te enseña el inventario de antes y el de después.
En qué se diferencia del botón «Verificar» del editor
Son dos preguntas distintas sobre dos documentos distintos. El botón «Verificar» de la barra de abajo mira tus propias censuras, las que acabas de dibujar en Ofusca, y comprueba si un desenfoque o un pixelado han dejado algo legible dentro de la zona. Esta herramienta mira la censura que hizo otro, la que ya venía en el archivo, y su pregunta no es si se lee, sino si el dato sigue guardado debajo. Para una captura difuminada, la que sirve es la primera.
Y si lo que quieres es el repaso completo del archivo, con los datos personales, los metadatos y el contenido incrustado de una pasada, eso lo hace el inspector de privacidad, que tampoco modifica nada.
Errores frecuentes
- Dar por buena la censura porque en pantalla no se ve nada. Es justo el caso que esta comprobación existe para destapar.
- Rehacer la censura encima del mismo archivo. Si el programa guarda de forma incremental, la versión anterior se queda dentro y el dato original sigue ahí.
- Imprimir el documento a PDF desde el visor y darlo por aplanado. Según el programa conserva las propiedades y, a veces, parte de lo incrustado.
- Difuminar un dato en lugar de taparlo. Un desenfoque suave se deja leer con un ajuste de contraste, y en un escaneado no queda capa de texto que avise.
- Olvidar que el nombre del archivo viaja fuera del PDF y no lo toca ninguna censura. Para eso está comprobar el nombre del archivo.
Dentro de la aplicación, la ayuda de las herramientas de privacidad cuenta cómo se abren y qué hace cada una.
Preguntas frecuentes
¿Por qué un rectángulo negro no borra el texto de un PDF?
Porque un PDF guarda el texto y los dibujos en capas distintas. El rectángulo se pinta encima, en su propia capa, y la frase se queda debajo tal cual estaba, lista para seleccionarla, copiarla o encontrarla con el buscador del visor. Se ve tapada y no lo está.
¿Cómo sabe la herramienta que hay texto debajo?
Compara las dos caras del documento. Por un lado lee la capa de texto del PDF, que es la que se copia al seleccionar, y por otro dibuja la página como la ve cualquiera. Después mira, palabra por palabra, si donde debería leerse cada una hay algún trazo. Si no lo hay, esa palabra está escrita y no se ve, así que sigue ahí debajo.
¿Se sube el documento a algún servidor?
No. El PDF se lee y se dibuja en tu navegador, y el texto que aparece debajo de una zona tapada se queda en la pantalla. Ofusca no ve el archivo, no lo modifica y no guarda nada de lo que encuentra.
¿Y si la censura está bien hecha?
La herramienta no dice que un documento sea seguro, dice qué ha comprobado y qué no. Si no encuentra texto debajo de lo que tapa, lo escribe así, y deja escrito también lo que se le escapa, como el texto escondido bajo una fotografía.
¿Cómo se arregla un PDF que no estaba bien censurado?
Exportándolo con Ofusca. Cada página se rehace como imagen a partir de lo que se ve, así que lo que estaba debajo del recuadro deja de existir en el archivo que entregas, en lugar de seguir escondido.
Publicada el 8 de septiembre de 2026.