Proteger un PDF con contraseña
Una nómina que mandas a la gestoría, un contrato que va al banco o un informe médico que reenvías a la mutua. Un PDF que viaja por correo se queda en el buzón de quien lo recibe, en sus copias de seguridad y en cada reenvío, y cualquiera que llegue a él lo abre con un doble clic.
Gratis y sin registro. Dentro puedes probar con un PDF de ejemplo, sin poner ningún documento tuyo.
- Entra
- Un PDF
- Sale
- Una copia que pide contraseña
- Formatos
- Tamaño máximo
- 100 MB en el ordenador y 50 MB en el móvil, hasta 50 páginas
- Tu PDF
- No se sube
- Cuenta
- No hace falta
Proteger un PDF con contraseña
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Esta herramienta pone una contraseña a la copia de un PDF con cifrado AES-256, de modo que solo la abre quien la tenga. El documento no cambia, el texto se sigue pudiendo seleccionar, y la copia se genera en tu navegador, sin subirla a ningún servidor y sin cuenta.
Cómo funciona
Al soltar el archivo, el panel comprueba primero que el PDF no lleve ya una contraseña ni las restricciones de su autor. Después pide la contraseña dos veces, para que una errata no deje una copia que no abre nadie, y exige al menos ocho caracteres. Si no quieres inventarla, «Generar una contraseña» crea una de dieciséis caracteres en cuatro grupos, fácil de dictar y de copiar.
«Proteger y descargar» cifra el PDF tal como lo cargaste y descarga la copia, que termina en «-protegido». Antes de dar el resultado por bueno, la herramienta vuelve a abrir esa copia dos veces, una sin contraseña, que tiene que pedirla, y otra con ella, que tiene que abrir todas las páginas. Lo que dice el panel al final sale de esa comprobación sobre el archivo.
Qué contraseña poner
El cifrado AES-256 no se rompe atacándolo de frente, pero una contraseña corta o de diccionario sí se adivina probando combinaciones sin descanso con el archivo en la mano. Por eso cuenta más la longitud que los símbolos raros, y una frase de cuatro palabras que no tengan relación entre sí aguanta mejor que una palabra corta con números al final. El medidor del panel orienta, y la contraseña generada ya sale en la franja fuerte.
No reutilices la contraseña de tu correo ni la de tu banco. La vas a mandar a otra persona, y lo que mandas deja de estar solo en tus manos.
Cómo mandarla
La contraseña no viaja en el mismo mensaje que el PDF. Si el archivo va por correo, la contraseña va por un mensaje al móvil o se dice por teléfono, de modo que quien se haga con el correo no tenga las dos cosas. Para documentos que se envían a menudo a la misma persona, como las nóminas a una gestoría, lo práctico es acordar una vez la contraseña por un canal distinto y no volver a mandarla.
Qué no hace
No impide que quien tenga la contraseña copie el texto, imprima el PDF o lo reenvíe. La contraseña decide quién lo abre, no qué hace con él después. Los permisos que prometen impedir la impresión o la copia los ignoran muchos programas, y por eso la herramienta no los pone.
No tapa ningún dato. Si el documento lleva información que quien lo recibe no necesita, se tapa primero en el editor y la contraseña va después. Con censuras en el editor, la herramienta te lleva a «Terminar la copia censurada», que saca la copia con las censuras y con «Proteger con contraseña» ya marcado.
No quita los metadatos. El autor, el programa y las fechas van cifrados dentro de la copia, pero quien la abra con la contraseña los ve en las propiedades. Para quitarlos antes está la herramienta de quitar los metadatos de un PDF.
No limpia nada de lo que el PDF lleva dentro. Los adjuntos, los formularios, los comentarios y el JavaScript siguen en la copia, cifrados pero intactos, y aparecen en cuanto se abre con la contraseña. Para quitarlos antes está la herramienta de sanear un PDF a fondo.
No cifra el nombre del archivo, que se ve en el correo sin abrir nada. Si el nombre ya dice de quién es o qué contiene, cámbialo antes de mandarlo.
No toca un PDF que ya pida contraseña, porque para ponerle otra tendría que quitarle la suya, ni uno con restricciones de su autor, que se perderían al cifrarlo. Y no guarda la contraseña en ningún sitio, así que si se pierde no hay forma de abrir la copia. Tu original sigue como estaba.
Errores frecuentes
- Mandar la contraseña en el mismo correo que el PDF. Quien acceda a ese correo tiene las dos cosas, y la protección no sirve de nada.
- Elegir una contraseña corta o fácil de adivinar, como un nombre o una fecha. Con el archivo descargado se puede probar sin límite de intentos.
- Proteger el PDF sin tapar antes lo que sobra. La contraseña la tendrá quien lo recibe, y dentro estará todo a la vista.
- Mandar el original en vez de la copia. Abre el archivo descargado, el que termina en «-protegido», y comprueba que pide la contraseña antes de enviarlo.
Proteger un PDF con contraseña
Se ejecuta en tu navegador, sin registro y sin subir el archivo a ningún servidor, y no modifica el original.
Dentro de la aplicación, la ayuda de las herramientas de privacidad cuenta cómo se abren y qué hace cada una.
Publicada el 23 de octubre de 2026.
Dudas habituales
Preguntas frecuentes
5 preguntas
¿Se sube el PDF o la contraseña a algún servidor?
No. El cifrado ocurre en tu navegador y la copia se descarga desde ahí. Ofusca no ve el documento ni la contraseña, que tampoco se guarda en ningún sitio, ni siquiera en el propio navegador.
¿Puedo probarla sin poner un PDF mío?
Sí. El botón «Probar con un PDF de ejemplo» crea en tu navegador un informe inventado, y con él eliges la contraseña, descargas la copia protegida y compruebas que la pide al abrirla, sin aportar nada tuyo.
¿Qué pasa si olvido la contraseña?
Que la copia ya no se puede abrir. Ofusca no la guarda y no hay forma de recuperarla, así que apúntala o cópiala antes de cerrar el panel. Tu PDF original sigue como estaba, sin cifrar, y siempre puedes generar otra copia con otra contraseña.
¿Se abre en cualquier programa?
En los de uso habitual, sí. Los visores de los navegadores, Adobe Acrobat Reader y Vista Previa en el Mac piden la contraseña y lo abren. El cifrado es AES-256, el más fuerte que admite el formato PDF, y algún programa muy antiguo puede no reconocerlo.
¿Impide que lo copien, lo impriman o lo reenvíen?
No. La contraseña decide quién abre el PDF, no qué hace con él después. Quien la tenga puede copiar el texto, imprimirlo o reenviarlo junto con la contraseña. Los permisos que prometen impedir la impresión o la copia los ignoran muchos programas, y por eso la herramienta no los pone.